• Orestes Betancourt Ponce de León

Un marco jurídico estable para los derechos de propiedad, es condición necesaria


Imagen © ADN Cuba

Entrevista realizada al economista Elías Amor Bravo para el dossier, recién publicado por Cuba Próxima, titulado La economía cubana necesita de un “Plan Marshall” para superar su postración.


1- Primero a modo de diagnóstico, ¿cuál es el estado actual de la economía cubana? Preocupa, en especial, la actual inflación.


De forma sintética, el estado actual de la economía cubana se puede definir con los siguientes cuatro elementos:


En primer lugar, no ha habido rebote en el crecimiento económico en 2021 tras la crisis del COVID-19, como ha ocurrido en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe. La CEPAL lo acaba de confirmar en su reciente informe “Balance preliminar de las economías de América Latina y Caribe”. Cuba se sitúa a la cola de la clasificación acompañada, cómo no, de Venezuela y Nicaragua. La economía arrastra dos años y medio largos de recesión.


Segundo, cada vez hay menos ingresos en divisas en las arcas del Estado, y lo que es peor, no se avizora ninguna fuente para su obtención a corto o medio plazo. Ni turismo, ni inversión extranjera, ni exportaciones. Tan solo las remesas dan un respiro. Al no pagar las deudas con el Club de París, la economía de Cuba tiene cerrado el acceso a los mercados financieros internacionales.


Tercero, el presupuesto y la política monetaria. Se constata una ejecución muy deficiente de las cuentas públicas, con asunciones de gasto superiores a las previsiones de ingresos, que disparan las cifras del déficit hasta las proximidades del 20% del PIB, haciendo insostenible la gestión presupuestaria. De otro lado, la inercia de la política monetaria ha llevado a una expansión del dinero en circulación que incrementa más aún los precios, como consecuencia del modelo de financiación del déficit con bonos soberanos.


Y cuarto, por supuesto, la inflación interna ha roto cualquier previsión inicial de las autoridades y al cierre de 2021, con un 70% de aumento interanual, de los más elevados de América Latina y el Caribe, erosiona el poder adquisitivo de los salarios y pensiones, así como los depósitos bancarios y otros activos financieros, empobreciendo más a la población y los actores económicos. La inflación es un impuesto a los pobres, que podrá tener algún efecto sobre la recaudación monetaria de los tributos, que va a poner a prueba al régimen comunista durante 2022. Su corrección y/o eliminación debe ser una tarea urgente del régimen.


2- A pesar del reciente reconocimiento en documentos oficiales, la expresión propiedad privada fue borrada del vocabulario durante seis décadas y hoy todavía hay aversión hacia ella, incluso entre intelectuales que se oponen al régimen percibo una alergia al uso del término. ¿Cuál es, en su opinión, el rol que debe tener la propiedad privada nacional y extranjera en la Cuba futura? En paralelo, ¿cuál sería el rol del Estado? ¿cuál sería el alcance de la propiedad pública? ¿Qué estrategia seguir con el fin de potenciar la mayor eficiencia de estas formas de propiedad?


La existencia de un marco jurídico estable y respetable para el ejercicio de los derechos de propiedad, pública y privada, es condición necesaria, aunque no suficiente, para que una economía funcione de forma eficiente y genere riqueza y prosperidad para todos. El enriquecimiento es justo, porque depende del trabajo, el talento y la creatividad humana, que son valores que no se pueden despreciar o reprimir en una economía. La transición de los modelos social comunistas, que proscriben los derechos de propiedad privada, a las economías de mercado en los países del Este de Europa, China o Vietnam es un ejemplo de que ello es así.


Los gobiernos deben garantizar y respetar los derechos de propiedad establecidos en el marco constitucional y la política económica debe ser diseñada para lograr un entorno de estabilidad y predictibilidad para el ejercicio de esos derechos. Ese es el papel del Estado, que lógicamente puede tener derechos de propiedad, pero siempre de carácter subsidiario, alcanzando porcentajes de no más de un 30% de los activos de la economía.


Por ello, la estrategia en Cuba pasa por iniciar un proceso de privatizaciones de empresas y actividades que actualmente están en manos del Estado, y al mismo tiempo constituir un fondo de protección nacional, al que se destinen los recursos obtenidos de las privatizaciones. En ese nuevo diseño, la distinción entre derechos de propiedad nacionales o extranjeros tiene poco sentido.


3- Sobre la inversión extranjera que tanto necesita el país, ¿dónde buscarla y qué sectores de la economía priorizar de ser posible? ¿Cuál es el potencial de inversión de la diáspora cubana?


El régimen tiene que entender que no puede interferir en los procesos de decisión de inversión extranjera, ya que esa intervención y/o dirigismo aleja al capital extranjero de los proyectos en Cuba. El capital tiene voluntad para decidir en qué invertir, con qué socios, en qué condiciones y en qué actividades, de modo que todo el diseño injerencista de la Ley 118 es inapropiado. La inversión extranjera privada tiene capacidad para moldear su potencial en las economías y eso es lo que falta en el caso cubano. Por ejemplo, República Dominicana ha tenido éxito atrayendo capital para el turismo, pero al mismo tiempo, ello ha generado un volumen importante de inversión en inmuebles y vivienda. En Costa Rica, el capital extranjero ha promovido la industria tecnológica avanzada y el I+D.


Los gobiernos no deben condicionar la inversión extranjera, ni tampoco buscarla o incentivarla. Son el mercado y la libertad de elección los motores de la inversión internacional, y no los diseños burocráticos e injerencistas. Por otra parte, no es fácil medir el potencial de inversión de la diáspora en términos cuantitativos, pero si en términos de capital social, que es igualmente importante, e incluye relaciones, contactos, transferencia de know-how empresarial, tecnología y aportaciones privativas de capital. La dimensión del capital social de dos millones de personas es muy importante y debería ser tenida en cuenta.


4- ¿Qué políticas serían necesarias para asegurar que los ciudadanos cubanos, sobre todo los residentes en la Isla puedan acceder con celeridad y de manera suficiente a créditos que les permitan desarrollar emprendimientos?


La gestión bancaria en Cuba es muy deficiente y se encuentra atrasada tecnológicamente en materia de servicios con respecto a otros países, incluso de nivel de desarrollo inferior. El problema reside en que los bancos, empresas estatales, se pensaron con objetivos distintos a los que deben tener en el ámbito de la intermediación financiera. Por ejemplo, en Cuba los depósitos en porcentaje del PIB según la ONEI apenas alcanzan un 50%, cuando la oferta monetaria total llega al 120%.


Hay mucho dinero en circulación para transacciones y muy baja bancarización porque subsiste la desconfianza de los cubanos en la banca (controlada por el Estado) y posibles operaciones confiscatorias ya realizadas en el pasado, o decisiones de inmovilización de activos que pueden trastocar planes de ahorro. Sin confianza en la banca, el sistema financiero se resiente. La concesión de créditos, por otra parte, se ve condicionada por la presión que ejerce la colocación de bonos soberanos para financiar el déficit del estado, lo que reduce la oferta de financiación para otras actividades.


En tales condiciones, una amplia y profunda privatización bancaria sería una opción correcta, facilitando la penetración del capital extranjero en el sector para transferencia de tecnología y procesos. La competencia que resultaría de ello serviría para desarrollar políticas crediticias adecuadas a las necesidades de la economía.


5- ¿Cuáles son las instituciones financieras internacionales (IFI) a las que Cuba debe integrarse con la mayor prontitud posible? ¿Cuáles serían las ventajas? ¿Cuánto crédito internacional necesita el país y cómo no hipotecar el futuro?


Una cosa es que Cuba quiera integrarse en esas instituciones y otra bien distinta es que sea aceptada. Por ejemplo, Costa Rica acaba de ser aceptada recientemente en la prestigiosa OCDE, el club de naciones más prósperas, y Cuba ni siquiera se puede plantear este objetivo. Acceder a la OMC, como hizo Vietnam, exigirá adoptar medidas liberatorias de las operaciones comerciales que dejen atrás los intervencionismos actuales. En cuanto al FMI (Banco de Pagos Internacionales, etc.) las consideraciones son políticas y exigen dejar de expresar determinados enunciados contrarios a esta institución en los discursos de los dirigentes comunistas cubanos. Que Cuba se integre en estas instituciones y solicite ayuda financiera o tecnológica dependerá de asumir sus responsabilidades y cumplir los compromisos de pago de deuda (que no atiende, por ejemplo, en el Club de París). Sería desde luego muy positivo para Cuba dar ese paso, y un indicador de credibilidad y confianza, así como de normalización económica, dejando atrás proyectos bolivarianos trasnochados o grupos de no alineados conflictivos.


6- ¿Cómo elaborar un sistema tributario eficiente después de heredar un aparato económico y financiero con tantos defectos?


Hay bastante experiencia y literatura en hacienda pública sobre cómo debe ser un sistema tributario eficaz.


En primer lugar, debe ser capaz de proporcionar ingresos ajustados a las necesidades del Estado, interferir lo menos posible en la actividad económica y, por supuesto, contribuir al desarrollo y prosperidad de la economía. Para ello se tiene que diseñar de forma sencilla, con pocos impuestos, a ser posible directos y de potencial recaudatorio (IRPF, IVA, Beneficios de sociedades) que se mantengan estables y con suficiente claridad para que los agentes económicos puedan tomar sus decisiones de forma adecuada y se puedan cumplir sin dificultades.


Segundo, un buen sistema tributario debe ayudar, además, a aumentar el tamaño de las bases imponibles (sobre las que se aplican los impuestos) de modo que el crecimiento de la recaudación no se obtenga a costa de subir los impuestos, sino de propiciar el aumento del número de actores económicos. Para ello, se pueden fijar procesos de suspensión temporal de pagos de impuestos a las entidades que comienzan su andadura.


Tercero, un sistema tributario debe suprimir cualquier sistema compensatorio de subsidios y recaudación no tributaria como el que existe en Cuba, y fijar la agenda recaudatoria de forma objetiva y transparente, a ser posible, mediante un modelo de agencia que aleje las decisiones técnicas del ámbito político ministerial.


7- ¿Cómo asegurar una salud y educación de calidad y asequible? ¿Cuáles son los problemas que hoy enfrenta Cuba en materia de bienestar social y cuáles son las posibles soluciones? ¿Cómo enfrentar el desafío de las pensiones en un país donde el envejecimiento poblacional es ya un reto?


Evidentemente, somos muchos los economistas que no sentimos el menor terror por la palabra “privada” a la hora de referir a los servicios básicos del régimen de educación y salud y defendemos que la prestación del servicio debe ser pública con acceso igualitario para todos, si bien, la provisión puede ser tanto pública como privada o mixta, y ello es necesario porque el Estado cubano y su economía no están en condiciones de sostener esa provisión pública continuamente en el tiempo.


Para ello, hay que hacer crecer la productividad global de la economía, estancada durante décadas, porque si no hay más producción e ingresos, no se obtienen los recursos necesarios para aumentar los niveles de provisión pública. El Estado no puede crecer de forma indefinida. La única forma de desarrollar la infraestructura de los servicios públicos es con mayor crecimiento económico, con aumento de las bases imponibles que permitan obtener más recursos. En Cuba, la participación de la formación bruta de capital fijo en el PIB tiende a situarse por debajo del 10% del PIB (más de la mitad que la media de los países de América Latina) y por ello la economía se resiente en su capacidad de crecimiento a largo plazo. El presupuesto del Estado otorga prioridad de forma sistemática a los gastos corrientes, y esa opción se debe a esa provisión totalmente estatal de los servicios. La incorporación del sector privado a la provisión de servicios públicos puede generar importantes beneficios derivados de la cooperación público y privada. Educación privada o concertada, puede suponer un reto para la pública, si se diseña un sistema moderno y eficiente de becas que sitúen la libertad de elección de los padres para la educación de sus hijos como el valor principal del servicio. Otro tanto puede ocurrir con la sanidad y demás servicios sociales o profesionales. La participación privada en los servicios permitiría reducir el esfuerzo del Estado en la provisión y canalizar recursos financieros a inversiones o la promoción económica. Es toda una cuestión de elección de políticas.


8- ¿Cuáles elementos deberían ser centrales en una estrategia de desarrollo que procure la evolución proporcional y equitativa de todos los territorios del país?


Hay mucha controversia sobre esta cuestión. La piedra filosofal de una estrategia que promueva un desarrollo equitativo en el territorio no existe y hay numerosas experiencias de fracasos estrepitosos de gobiernos que se lanzan a conseguir este objetivo, sobre todo, cuando se plantean incidir en el modelo económico y en las decisiones de los agentes privados. Distinto es que el gobierno se plantee fijar un nivel básico mínimo de servicios homogéneos en todos los territorios, que en todo caso debe ser resultado de la participación pública más amplia posible, y después se tenga que ajustar la provisión final en función del nivel de desarrollo o atraso de los territorios. El sistema tributario puede jugar un papel clave en la corrección de esas desigualdades territoriales, pero no existen evidencias que confirmen un impacto de la acción del gobierno sobre las decisiones empresariales.


9- De los países que tuvieron una transición exitosa de una economía de planificación central a una de mercado, pienso y es mi opinión particular, en Estonia, Polonia o República Checa, ¿qué podemos tomar de ellos? A la vez, ¿qué debemos aprender de otros que replicaron esquemas del estatismo anterior y degeneraron en una suerte de “capitalismo de compadres” depredador? Pienso por ejemplo en Ucrania. ¿Gradualismo o reformas profundas y rápidas? De hacerse bien, y esta es una pregunta de alto riesgo y tal vez ingenua, ¿en cuánto tiempo Cuba puede mostrar una economía sólida que nos ponga a la cabeza de la región?


Lo primero es olvidarse de ocupar posiciones de cabecera en la región del Caribe o en América Latina. Eso ya ocurrió antes de 1959 y será difícil conseguirlo de nuevo. El daño provocado por la ideología comunista es de proporciones tan elevadas que salir del círculo vicioso tomará tiempo, esfuerzos y no será fácil.


Precisamente, el proceso de la transición del comunismo a la libertad admite muchos niveles, grados y experiencias, de modo que nunca se puede hablar de “éxito” o tratar de utilizarlos como modelos a imitar. Y en ese sentido, Cuba tendrá su propio modelo del que se podrán extraer actuaciones positivas y negativas, de modo que el objetivo inicial sería lograr que las primeras fueran capaces de contrarrestar con sus efectos a las segundas.


Para ello, el cambio tiene que ser negociado, objeto de un amplio diálogo social, poliédrico, en el que se alcance el máximo consenso posible entre todas las posiciones, incluso las más enfrentadas al cambio, las que no lo quieren. Este proceso de tanteo debe guiar los primeros pasos de cualquier gobierno cubano democrático (asumo que el régimen comunista no tiene la valentía ni la legitimidad para realizar el cambio) que se proponga cambiar el modelo económico.


También será muy importante contar con el apoyo de organismos internacionales que den soporte a las transformaciones, en muchos casos, costosas que habrá que asumir. Un apoyo que no solo debe ser financiero, sino tecnológico, facilitando el acceso de Cuba a las reglas del modelo económico imperante en el mundo.


Algunos pensarán que este proceso se puede alargar indefinidamente en el tiempo, e incluso no llegar a un resultado final. En absoluto. El resultado dependerá de la capacidad de las fuerzas productivas para asumir el mayor espacio de poder que resulta de un proceso en que el Estado se retira de la intervención en la economía y se orienta a fórmulas clásicas de actuación, como las que existen en otros países. Por ello, el gobierno que promueva el cambio tiene que ser respetuoso con este proceso de cesión de poder económico al sector privado que debe concluir con una distribución entre lo público y privado compatible con el nivel de desarrollo de la economía y el consenso fijado en el inicio de la transición.


10- Por último, en un proceso de reformas ¿cuáles son las tres primeras medidas económicas que usted tomaría?


Por este orden: diálogo, participación y consenso con todos los sectores económicos y sociales para buscar el reequilibrio de la estructura de derechos de propiedad en favor de los agentes privados, reinstaurar el mercado como instrumento de asignación de recursos y la libre elección como motivación principal en el comportamiento de todos los agentes económicos.


El diálogo debe ser constructivo para fijar posiciones que después se tienen que intercambiar para alcanzar acuerdo. La libertad debe abrir espacios para que los agentes se encuentren motivados a ese intercambio.


Participación con todos, otorgando al exilio la relevancia que sin duda tendrá en cualquier transformación de la economía nacional. Nadie puede ser excluido del proceso siempre que tenga alguna posición económica que aportar al balance final.


Consenso, para alcanzar un modelo de economía abierta, libre, creíble, responsable, capaz de generar prosperidad y bienestar para todos los cubanos, que no deje a nadie atrás, pero que proporcione cabida a todos los sueños por disímiles que puedan ser, siempre que estén dentro de la Ley democrática.


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