• Sergio Bitar

Un Estado de Derecho puede construir instituciones inclusivas y alentar el desarrollo

Actualizado: oct 1

Responde Sergio Bitar, presidente del Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia. Ha sido ministro de Estado de los presidentes Salvador Allende (Minería), Ricardo Lagos (Educación) y Michelle Bachelet (Obras Públicas). Además, fue Senador de la República (región de Tarapacá)


¿Qué sitio deben ocupar los Derechos Humanos en la institucionalidad del Estado y por ello en la orientación de los políticos?


Los políticos que tendrán éxito para servir a su patria y al planeta son los que asuman un compromiso ético, sustentado en los valores de la libertad, igualdad, sustentabilidad y el respeto a los Derechos Humanos.


Un Estado de Derecho moderno debe respetar los Derechos Humanos, que son parte sustantiva de los derechos políticos, y establecer además su convergencia e integralidad con los derechos económicos sociales. No son separables.


Hay países que alcanzan buenos resultados en bienestar material, pero poseen pésimos resultados en temas de participación ciudadana, respeto de las libertades, la integridad física y la seguridad personal. Otros países muestran libertades y respeto al Estado de Derecho, pero en la práctica no pueden ejercerse esos derechos políticos por las carencias de ingresos, educación, salud y trabajo.


¿Cuáles desafíos afligen al Estado de Derecho actual en el orbe, en particular en el occidente sociopolítico?


Occidente se encuentra enfrentado a un nuevo dilema, geopolítico, con China. Esta relación se extenderá por un largo tiempo y ello se verificará en diversos terrenos. Por ejemplo, la competencia económica y tecnológica, la rivalidad geopolítica-militar, y la cooperación internacional para proteger a la humanidad del cambio climático y las pandemias.


También habrá una confrontación en torno al “soft power”, los modelos políticos, la democracia y los derechos humanos de occidente, mientras China expondrá sus logros en derechos económicos y sociales, y a partir de ello defenderá su organización política, cultural.

Ello agudizado por la crisis sanitaria, económica, social y ambiental. Además, porque esto deriva de la carencia de una gobernanza global articulada multilateralmente, lo cual es en este momento la primera preocupación de los estados y los pueblos.


Lo anterior exige una participación activa de todos en la concreción de una reforma esencial que asegure el progreso de todos y de cada uno de los pueblos.


¿Qué lugar ocupa la democracia en el imaginario y la praxis de las sociedades actuales?


La democracia está amenazada.


Está amenazada por élites económicas que dominan y controlan los medios de comunicación, el dinero y los poderes facticos, y obstruyen las políticas de inclusión social y de participación política. La democracia también está amenazada por populistas ineficaces y autoritarios represivos que pretenden aplastar y sustituir la voluntad popular. Otra amenaza en las democracias débiles son aquellas instituciones incapaces de canalizar las demandas sociales de participación, de bienestar y de seguridad para las mayorías.


La democracia constituye una aspiración de los seres humanos por la libertad y la igualdad, por medio de la convivencia y la cultura de respeto mutuo. Un Estado de Derecho, a través de los procedimientos democráticos, debe y puede construir instituciones inclusivas que protejan los derechos de todas las personas y que, a la vez, alienten el desarrollo productivo.

Por otra parte, los Estados que restringen las libertades y ahogan la democracia caen en el atraso económico, pierden la paz social, y apagan la creatividad y el talento de las personas.

Asimismo, todo empeño democrático exige participar de las grandes luchas planetarias. Excluirse de ellas, por los motivos que sean, sólo lesiona la cooperación humana a favor de la supervivencia de la humanidad.


Este nuevo Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho, que opera con la marca de Cuba Próxima, trabajará las cuestiones políticas cubanas desde el estudio de los indicadores del Estado de Derecho y hacia el compromiso con la gestión ciudadana. Considerando la experiencia mundial, ¿cuáles deberían ser las perspectivas fundamentales de su labor?


Cuba Próxima debe trabajar sobre dos ejes principales: la participación ciudadana y el diálogo social para articular un futuro compartido. La complejidad del mundo actual requiere de la participación y la creatividad de todos.


Cuba, como todos los demás países de América Latina y el mundo, enfrenta desafíos gigantescos. Por un lado, el atraso tecnológico puede establecer la penuria de generaciones enteras. Por otro lado, la digitalización está creando un mundo enteramente nuevo, de ciudadanos digitales y globales, y será imprescindible la interacción entre todos. Por ello, no habrá innovación sin libertad para el desarrollo de las potencialidades de cada ser humano, ni habrá estrategia perdurable sin un compromiso compartido por todos a través del diálogo y la participación.


Cuba Próxima debe desplegar un vínculo colaborativo con todos los centros de estudio e investigación sobre el futuro de la humanidad y la democracia, y con ellos aportar a la información y formación de miles de jóvenes cubanos.


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