• Miguel Alejandro Hayes

Tributos y escasez


Imagen © Vistar Magazine

Pensando en la necesidad del debate y en un enriquecimiento nada teoricista, y sí de carácter muy práctico, comento un aspecto sobre el que he estado reflexionando en los últimos días: la lógica de las progresiones de los impuestos.

Si bien el criterio de escalas progresivas es el más aceptado, sobre todo si se busca cierta dosis de justicia social con la redistribución de la riqueza, el escenario cubano actual tiene particularidades, en específico nuevas variables, que exigen replantearse algunas explicaciones y soluciones.


El modelo de impuestos progresivos cumple básicamente dos funciones: la redistribución de la riqueza y el control sobre la producción (limitación de su crecimiento). Hay que recordar que poner límites a los volúmenes de producción es una necesidad en las sociedades altamente desarrolladas para prevenir las zonas bajas del ciclo económico (hay amplia bibliografía y grandes consensos en este tema).


En el caso cubano, se repite la necesidad de la primera función de los impuestos: redistribución de la riqueza. No ocurre así con la segunda: ejercer un control ante los aumentos de producción. De hecho, la necesidad cubana actual es justo la inversa: estimular la producción.


Ante el compromiso de resolver la actual crisis, esa particularidad obliga a una mirada teórica. La evidencia empírica muestra que el resultado inverso al impuesto progresivo se obtiene aplicando el mecanismo inverso: el impuesto regresivo.


El impuesto regresivo, en cierta medida (serían necesario cálculos matemáticos para ver las diferentes combinaciones de resultados absolutos), estimula la producción, pues ante más producción, más ingreso obtiene el productor, comerciante, etcétera, por unidad producida.

Si se entiende el impuesto como una especie de costo, el impuesto regresivo puede funcionar como una reducción de costos.


Teniendo en cuenta lo anterior, una propuesta concreta, pensada para complementar otras políticas ante la actual crisis de escasez, sería la de implementar para los productores y comerciantes de áreas estratégicas, definidas previamente, y hasta alcanzar determinados niveles de producción, la aplicación de impuestos regresivos.


Esta medida, que bien puede tener carácter experimental, es de fácil aplicación, pues se puede emplear tomando como objetivo determinados niveles de precios, es decir, aplicarla y ajustarla hasta que los volúmenes de oferta de bienes específicos alcancen los niveles de precios previstos.


Este tipo de medida exige que se lleve una observación minuciosa para lograr evitar lo mismo que intenta frenar el impuesto progresivo.

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