• Annery Rivera Velasco

No podemos darnos el lujo de caer nunca más en totalitarismos de ninguna índole


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Responde a Cuba Próxima Annery Rivera Velasco, activista por los derechos de la Comunidad LGBT y periodista autónoma.


1- ¿Cómo considera usted la cultura sobre los Derechos Humanos en el mundo actual? ¿Cuáles fuerzas operan a su favor y cuáles en su contra?


Existe una cultura en derechos humanos sesgada y polarizada. Cuando hablamos de «mundo actual» nos referimos a un escenario culturalmente amplio y heterogéneo. No se entienden igual los derechos humanos en el Medio Oriente que en Occidente, como tampoco en países desarrollados que en contextos precarios de América Latina o África. Incluso, es imposible hablar de derechos humanos sin tener en cuenta categorías de clase, raza, religión, orientación e identidad sexuales, y un largo etcétera de variables decisivas.


El conocimiento actualizado y exhaustivo acerca de las problemáticas sobre derechos humanos debe ser asignatura obligatoria en todos los niveles de enseñanza. La sociedad civil muchas veces fracasa en sus intentos de empoderamiento por falta de información y conocimiento acerca de este tema.


2- ¿Qué lugar ocupan los Derechos Humanos en el entramado legal, institucional y político del Estado cubano?


En Cuba opera un simulacro de democracia que forma parte de la narrativa triunfalista que sostiene la ideología del régimen, que en la práctica no existe. También hay que considerar que los derechos humanos son un conglomerado de posibilidades diverso y profundo, donde entran tanto derechos civiles, derechos migratorios, como derechos religiosos y políticos. Existen prioridades de interés al respecto. No es lo mismo el derecho al matrimonio ―que al régimen le resulta inocuo― que el derecho a la libertad de expresión y de asociación. Es por ello que el Gobierno hace pinkwashing llevando a referendo el Código de las Familias y no la Ley Electoral, la Ley de Comunicación Social o el Código Penal, por ejemplo.


3- De acuerdo con la experiencia histórica mundial, ¿cuáles políticas, normas jurídicas e instituciones han favorecido el desarrollo de los Derechos Humanos?


Inicialmente la Declaración de los derechos humanos, y luego el nacimiento de la ONU, fueron claves para garantizar una paz muy frágil, en medio de un universo europeo, colonialista y beligerante, entre fuerzas políticas y militares de gran alcance. Luego fueron surgiendo otras organizaciones internacionales con fines más o menos similares que incluían también acuerdos económicos y de cooperación mutua.


Finalmente, el papel que juega la sociedad civil en la toma de decisiones políticas y sociales en un contexto dado es el elemento fundamental a la hora de evaluar si un gobierno respeta los derechos humanos básicos del pueblo que representa. En el caso de Cuba tenemos una supuesta sociedad civil organizada a través de instituciones oficialistas como los CDR, la UJC, la FMC, entre otras, que responden a la falacia democrática del régimen y que en la práctica funcionan como mecanismos de control social del Partido Comunista de Cuba. Cualquier iniciativa ciudadana que brote de manera espontánea e independiente es automáticamente criminalizada y perseguida. Lo mismo sucede con el periodismo independiente y con cualquier forma de activismo en derechos (antirracial, LGBT, animalista, etc.).

4 ¿Sería posible que las personas puedan desarrollar sus Derechos sin trabajo decente y educación? ¿Podrían hacerlo sin libertad?


Depende de qué derechos estamos hablando y en qué contexto nos ubicamos. Obviamente en un escenario de escasez y mala gestión gubernamental es más difícil acceder al derecho a una vida digna o a una vivienda digna, pongamos por caso. Sin embargo, la gente se sigue casando, o sigue teniendo hijos, o sigue heredando propiedades. Esos derechos, para el sector poblacional que puede disfrutarlos, no se ven afectados por la situación política y económica del país, por ejemplo.


5- ¿Cuáles serían las proyecciones decisivas para lograr que los Derechos Humanos se ubiquen, en Cuba, como centro y finalidad del Estado y la sociedad?


En el caso de Cuba es necesario barrer con las estructuras actuales de poder e instaurar un sistema nuevo de democracia, donde la sociedad civil, en su diversidad y riqueza, sea la verdadera protagonista de la vida política del país.


No debemos perder la perspectiva de que Cuba es un país laico y, a la vez, garantizar el respeto a la multiplicidad de expresiones religiosas que la conforman. Igualmente debe ocurrir con la diversidad sexual y con las diferentes filiaciones políticas e ideológicas que vemos manifestadas en la vida cotidiana de nuestra sociedad. Al proyectar la posibilidad de una Cuba futura, no podemos darnos el lujo de caer nunca más en totalitarismos de ninguna índole ni en supremacismos de determinadas cosmogonías sobre otras. Todas las propuestas, siempre y cuando sean desde el respeto a la dignidad, la igualdad y el pleno goce de los derechos humanos para todos, deberán ser válidas, posibles, legales y tenidas en cuenta en la construcción de la nación que soñamos.

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