• Miguel Alejandro Hayes

Las tiendas en MLC y el debate: un año después



La MLC o la tasa de cambio


Cuando aparecieron formalmente las tiendas en MLC (porque las tiendas en línea para comprar en dólares en Cuba desde el exterior existían de antes), una de las líneas de debate en las redes y medios independientes era que fomentaban la desigualdad. A lo que respondí en un artículo publicado el 21 de julio de 2020, en La Trinchera:


"La segmentación social no la generó la MLC, simplemente, el momento de escasez le quitó el velo delante de los ojos a los que aun no la querían ver. Hay cubanos con dólares y cubanos sin dólares, pero para comprender quiénes llegan a fin de mes a regañadientes y quiénes no tienen ese problema, hay que mirar la desigualdad estructural y sistemática que se hace innegable ahora. El problema no está en quiénes pueden acceder directamente o no a la divisa, porque el mercado negro está al alcance de todos, sino en los montos que se poseen para ir a este a cambiar (comprar) en divisas. Eso es lo que está marcando las grandes diferencias ahora mismo."


Casi un año y medio después, además de los que obtienen sus ingresos directamente en divisas/MLC, el cubano que ingresa 8000 CUP al mes tiene más facilidades para acceder a la MLC que el que gana 4000.


Incluso, el caso extremo es que una persona que recibe sus ingresos personales en MLC, pero en un monto pequeño, por ejemplo 50, por concepto de remesas, tiene hoy menos capacidad de compra que quien, por ejemplo, tiene ingresos de 4000 CUP.


Por tanto, dado que si se tiene cualquier moneda o denominación es convertible (en el mercado informal) a MLC, la esencia del problema sigue estando en la magnitud equivalente en MLC del dinero que se obtiene. La brecha de equidad sigue siendo cuestión de cuantía de ingresos y no de la especificidad de la moneda en la que se obtienen los ingresos.


La MLC es una mercancía (dinero), como todas, para acceder a ella hay que pagar su precio. Por tanto, el problema de la desigualdad detrás de la MLC no es ella propiamente (su presencia), sino su precio. Ese precio es el que está determinando la estructuración de la desigualdad a partir de la segmentación de la demanda.


De haber mirado con ojo crítico en aquel entonces, aunque no se hubiese podido cambiar mucho, una parte del debate habría quedado más cercana al problema de fondo. Así, en vez de ir directamente contra las tiendas en MLC, medida de supervivencia del gobierno que venía sí o sí, el debate giraría en torno al diseño del mercado de divisas. Después de todo, las tiendas en MLC se implementan en el contexto de la tarea ordenamiento y se trataba de una suerte de política monetaria y cambiaria. El gobierno diseñó una dolarización parcial (muy particular), para la cual, con o sin el visto bueno de expertos y estudiosos, no tuvo en cuenta o no le importó que al no contar la economía privada cubana con suficiente circulante, más en un contexto de economía casi cerrada como la pandemia, el efecto sería un aumento del precio de la divisa.


El verdadero crimen estaba en empujar a un mercado de divisas informal sin que hubiera condiciones para ello. ¿A que no sería igual si, ahora mismo, en el mercado informal el dólar estuviera a 25 CUP? Con una tasa de cambio más favorable al comprador de divisas, la realidad sería otra. Con 8000 CUP igual se viviría mejor que con 4000, pero la diferencia tal vez no sería que el de 4000 no puede llegar y el de 8000 sí llega (aunque apretado). La desigualdad sería entre vida digna y vida con ciertos lujos, no entre supervivencia y vida digna. Claro, todo esto es solo desde un punto de vista monetario.


Por lo que se puede decir que, la desigualdad que se nota a partir de la presencia de las tiendas en MLC, no es más que la transferencia a la estructura social del alto costo de la divisa en el mercado informal. Mercado resultado de las reglas de juego y condiciones específicas cuyo máximo responsable es el gobierno. De otro modo, el gobierno no creó condiciones para que un mercado de divisas complementara de forma favorable el consumo ciudadano con la aparición de las tiendas en MLC.


Con o sin solución, un debate sobre la búsqueda de soluciones reales en lo inmediato (no sobre tumbar el gobierno, o cambiar al partido, o tener el sistema político que no tenemos), era sin dudas más saludable y riguroso. Incluso, con esta cuestión esclarecida, es decir, la gestión de una política cambiaria favorable a los consumidores, se podría pasar al otro tema esencial detrás de las tiendas en MLC: su papel en la oferta de bienes.


Pero no ocurrió. Al menos, no generalizado.


Las ofertas y las tiendas


Por fechas similares, también se debatía sobre qué tan buenas serían las tiendas en MLC para esa cosa tan abstracta que es la economía cubana. El principal argumento a favor, era que dichas tiendas servirían para surtir las de peso cubano.


A ello, en un artículo publicado el 2 de agosto de 2020, respondí:


"La tendencia del Gobierno no ha sido a aumentar la importación de alimentos precisamente y, menos, la reducción de precios. Las empresas estatales y militares, como monopolio, con poder, imponen sus condiciones. La existencia de monopolio en contextos en los que la demanda es mayor que la oferta hace que este no tenga incentivos (más en el subdesarrollo) de generar políticas para ir condicionando la reducción de precios; al menos, no es una necesidad para su supervivencia como organismo económico."


Desde entonces, hemos visto cómo la inmensa mayoría de las tiendas en CUC pasaron automáticamente a MLC, cómo apenas quedan tiendas en CUP, y que las pocas que hay siguen con escasez de bienes básicos. Por demás, vemos cómo la escasez también llegó a las tiendas en MLC, con productos que casi nunca están o que nunca han estado, o que cada vez es más difícil dar con ellos. A lo que se le suma, hecho perceptible por quienes acuden a esas tiendas, que algunos de los precios, desde su apertura, han aumentado, mientras otros son ya elevados. Por último, la cantidad de tiendas y oferta de tiendas que venden solo para tarjetas desde el exterior (divisa de verdad), ha aumentado.


Luego de casi un año y medio, lejos de mejorías, solo se reporta el agravamiento que se hace sentir en el poder adquisitivo del salario, y en el deporte de alto riesgo profesional que es conseguir alimentos (ya ni siquiera de calidad, sino solo alimentos).


Estos hechos ponen en entredicho el proyecto sin tiempo de culminación anunciada, sin resultados concretos anunciados, sin nada específico dicho, que son las tiendas en MLC, solo beneficiosas para la política de recaudación gubernamental, pero no para la resolución de la oferta. Además de cuestionar la idea de que el problema sea propiamente la presencia de las tiendas en MLC, sino su alcance y papel en la oferta de bienes. Conclusión a la que el participante del debate público desde una posición de defensa del gobierno, como sujeto colectivo, tarda en reconocer. Por lo que los avances en cuanto a asumir la necesidad de replantear las prácticas económicas de dirección del gobierno, si dependen del debate, tardarán en generar consensos, que empezaría por coincidir en el problema o la inviabilidad de un modelo.



1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo