• Elena Larrinaga

La falta de cultura cívica es uno de los principales problemas que enfrenta Cuba


Imagen © Red Femenina de Cuba

Responde a Cuba Próxima Elena Larrinaga, presidenta de Federación Española de Asociaciones Cubanas y de la Red Femenina de Cuba


1- ¿En qué consiste la titularidad de la ciudadanía? ¿Por qué es importante?


El concepto de «ciudadanía» debería ser sinónimo de Derechos Humanos. Ello es importante, porque es la condición por la que una persona está validada como miembro de un territorio, nación o país; además, porque ello implica que una persona deba poder siempre participar de la sociedad en la que vive, si bien eso no siempre se cumple.


La ciudadanía conlleva una serie de derechos y deberes, como los siguientes:


- Conocer las leyes que regulan el sistema político de la nación.

- Contribuir a la sociedad como ciudadano o ciudadana, pensando a escala colectiva y no solo individual.

- Cumplir con las obligaciones jurídicas.

- Poseer los derechos que dictan las leyes del territorio.


2- ¿Los cubanos emigrados deben tener derecho al voto y representación parlamentaria?


La emigración y el exilio ―por motivos políticos― son realidades distintas, no porque la primera sea menos digna ni menos dura.


Los ciudadanos deben tener el derecho de participar en los asuntos públicos y elegir libremente en procesos periódicos con sufragio universal. De igual modo deben poseer el derecho de acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos con los requisitos que señalen las leyes debidas.


Tanto unos como otros, actualmente, forman parte de un sistema que no ha tenido la capacidad de acogerlos. Sin embargo, su experiencia y participación parece de vital importancia para la mejora y regeneración de la nación.


3- ¿Los cubanos con doble o múltiple ciudadanía deben tener restringido el derecho a ocupar cargos de autoridad política en Cuba?


Los cubanos con doble o múltiple ciudadanía deben de tener el mismo derecho que sus congéneres, siempre que no existan incompatibilidades, dado que la concurrencia de dos nacionalidades en una misma persona tiene como consecuencia la existencia de un doble vínculo jurídico. Aun así, pueden articularse medios para dar preferencia a una de las nacionalidades de la persona con doble nacionalidad para, de esa forma, disponer de un punto de referencia respecto a las relaciones Estado-ciudadano.


4- ¿Cuán afectada está la cultura cívica en Cuba? ¿Cuáles son sus potencialidades y cómo desarrollarlas?


La cultura ciudadana podría definirse como un sentimiento homogéneo de pertenencia a la ciudad basado en el civismo, la solidaridad, la tolerancia, el respeto y la convivencia pacífica.


La falta de cultura cívica es uno de los principales problemas que enfrenta Cuba y, por ello, la necesidad de trabajar en diversas actividades y acciones que tengan como objeto promover, preservar, proteger y garantizar los Derechos Humanos e impulsar la cultura de la legalidad.


Deben realizarse jornadas de Democracia y Derechos Humanos a través de diferentes actividades con niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombres y la sociedad en general, para dar a conocer los sistemas de valores que buscan reforzar e incentivar la participación ciudadana, ya que la promoción y la defensa de los Derechos Humanos resulta un pilar fundamental en los regímenes democráticos. Al Estado corresponde respetar y proteger los derechos fundamentales de su población.


La cultura cívica, a la vez, debe tener en cuenta lo público, como, por ejemplo, no ensuciar el suelo; no botar la basura en cualquier lugar, porque genera contaminación; no graficar las paredes, que son de todos; respetar los semáforos y manejar con precaución para no generar accidentes de tránsito; y mantener un aspecto y formas adecuadas que no agredan a terceros.


5- ¿Cómo sería una Cuba plural? ¿En qué se parecería a otras democracias? ¿Qué rasgos distintivos podría tener?


Desde una perspectiva sociológica o antropológica, es posible hablar en Cuba de multiculturalidad, ya que en su espacio geográfico, físico o social convergen y coexisten diferentes culturas.


Una Cuba plural sería aquella en que se respetaran todas de forma tolerante y sin que ninguna predomine sobre la otra, con una coexistencia armoniosa entre ellas. En tal sentido, implica la aceptación y el reconocimiento de valores culturales distintos a los propios.


Este sería un rasgo diferenciador con respecto a otras democracias que gozan de homogeneidad cultural y religiosa. Para ello sería imprescindible la instauración de un Estado de Derecho, que, a través de un marco jurídico, ejecutara un conjunto de reglamentos a fin de garantizar el principio de legalidad y los derechos fundamentales de todos los ciudadanos.

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