• Annery Rivera Velasco

Es imposible gozar de libertad, democracia y bienestar individual y social sin acceso a la cultura


Imagen © Annery Rivera Velasco

Annery Rivera Velasco responde a Cuba Próxima


Sin acceso a la cultura, ¿serían posibles la libertad, la democracia y el bienestar plenos del individuo y la sociedad?


Una respuesta rápida y precisa a esta pregunta es no. Es imposible gozar de libertad, democracia y bienestar individual y social sin acceso a la cultura. Sin embargo, es necesario cuestionarse ante todo qué se entiende por cultura en este contexto, porque se trata de un conocimiento sumamente amplio, que abarca todo el universo de lo humano. Es posible el surgimiento de lo que hoy pensamos como sociedad justamente a partir de contar con determinadas bases culturales que hacen posible ese tejido relacional.


La libertad, la democracia y el bienestar plenos son igualmente categorías que, aunque consensuados en su significado e implicaciones humanas, trascienden lo esquemático y lo conceptual y se rigen más por bases históricas, idiosincráticas y culturales en dependencia de la zona geográfica donde se expresen. Libertad, democracia y bienestar son elementos esenciales que forman parte de esa configuración múltiple que llamamos cultura; por lo tanto, sus imbricaciones son inseparables y es imposible pensar unas sin las otras.


¿Cómo podría un país pobre garantizar una educación universal extendida y elevada, y obligatoria hasta culminar los estudios de nivel medio?


Las experiencias educacionales alrededor del mundo son disímiles y variadas. No necesariamente se precisa de grandes recursos para facilitar una educación de calidad. Creo que en este sentido es más valioso el recurso humano, es decir, contar con profesionales de la educación bien preparados, que sepan compartir el conocimiento de forma empática, humana, que cuenten con un dominio eficiente de la pedagogía y la psicología en edades tempranas y que sepan articular eficazmente la transmisión de valores con la información básica requerida.


Lógicamente es más difícil lograr una educación de nivel en materias de ciencias si no se poseen los recursos necesarios. Por ello creo que la educación siempre debería ser una de las prioridades de cualquier país, considerando que es una inversión en el presente que dará como resultado un desarrollo social y económico en el futuro.


¿Necesita Cuba el desarrollo de la formación pedagógica y docente en tanto carrera? ¿Cómo lograrlo?


Creo que más que establecer una carrera concreta para formar especialistas en pedagogía, podría ser una asignatura obligatoria y reforzada en los planes académicos de estudio en cualquier carrera. Todo profesional que se dedique también a la docencia debe contar con conocimientos pedagógicos actualizados, ya que la clave en la transmisión exitosa del conocimiento está en saber llegar a las inquietudes de las nuevas generaciones, sus desafíos y derroteros propios.


Cuba necesita una reforma total desde los cimientos en todo lo que implique pensamiento, educación y civilidad. Es necesario restaurar valores perdidos e instaurar valores nuevos que ayuden a construir un tejido social más fuerte y elástico, sin que por ello pierda su sentido. Es una tarea lenta y minuciosa, que va a requerir de toda nuestra fortaleza intelectual y humana.


¿Qué opina tanto del derecho a la información como de la libertad de prensa? ¿Cómo imagina todo ello en el futuro de Cuba?


Pienso que el acceso a la información y la libertad de prensa son, en la actualidad, derechos humanos básicos. Partiendo de esa premisa, su disfrute en sociedad tiene que ser pleno y sin censuras que respondan a totalitarismos e ideologías particulares. No significa ello que no deba existir un mecanismo que vele por la integridad de todos los grupos sociales. En este sentido, no debemos confundir libertad de expresión con discurso de odio, argumento comúnmente esgrimido por sectores conservadores de la sociedad que buscan atacar a otros grupos que muchas veces se encuentran en situación de vulnerabilidad. El discurso de odio nunca debe acceder a la tribuna, ni siquiera en nombre de costumbres o tradiciones culturales, otro eufemismo para la segregación social.


Por otro lado, los datos de la vida económica y política del país, el manejo de los fondos públicos, las inversiones y los índices de desarrollo deben ser de dominio público. Las decisiones gubernamentales que atañen a los intereses del país han de conocerse y, además, debe facilitarse la participación popular en cada escenario.

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