• Boris González Arenas

De las reservas morales de la patria

El nuevo documento de Cuba Próxima que prefigura la rehabilitación cívica de la nación

Imagen © El Estornudo

En las difíciles condiciones que impone el castrismo, los cubanos hemos sabido concentrar las voces que se resisten a ceder al Partido Comunista el campo de la política.


El empeño de ver a Cuba libre e integrada a las naciones democráticas ha reunido históricamente a la oposición. Quienes no saben, o han deseado desvirtuar su mérito, tratan de enmarañar esta coincidencia con las diferencias que se derivan de su pluralidad ideológica.


Lo anterior me viene a la mente tras la lectura del documento “Pensando en el Futuro, Actuando en el Presente”, que Cuba Próxima acaba de lanzar y en cuya redacción he participado junto a otra diversa comunidad de activistas e intelectuales.


Pienso en Concilio Cubano y Todos Unidos, dos hitos de los demócratas cubanos posteriores a 1990.


El primero agrupó un conjunto significativo de las organizaciones disidentes. El valor de Concilio lo ilustra la represión institucional que llevó a algunos de sus protagonistas a prisión y derribó las avionetas de Hermanos al Rescate que, desde el aire, venían a celebrar su debut aquél 24 de febrero de 1996.


De Todos Unidos se conoce la consecución de diez mil firmas para el Proyecto Varela, pero menos se sabe que ello fue posible gracias a una tremenda movilización nacional de activistas y organizaciones cuando no había teléfonos móviles ni internet en Cuba. Algún día tendrán que honrarse, junto a nuestras mayores proezas nacionales, esas iniciativas democráticas.


“Pensando en el Futuro, Actuando en el Presente”, honra con su trabajo de consulta y concertación esos valores de los demócratas cubanos. También con sus propuestas en favor de la coincidencia de la nación en torno a la justicia.


Que es necesario transformar la sociedad cubana es algo que se sabe desde que el asalto revolucionario al poder bloqueó el ejercicio de la libertad política. Hay quienes piensan que la libertad política es un aspecto de muchas libertades y que se puede sacrificar en aras de las demás. En realidad, es todo lo contrario: nunca se sacrificará suficiente si se conserva la libertad política.


El texto parte de una Agenda de concertación que exalta la libertad de los presos políticos desde su inicio. No es posible pensar en ninguna variante de transformación honrada que mantenga entre rejas a nuestros más sacrificados luchadores por la democracia. La ratificación de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, y una Ley Electoral que elimine el bloqueo del acceso ciudadano a los puestos de gobierno, están también entre sus enunciados. Cierra la Agenda la necesidad previsible de una Asamblea Constituyente que otorgue, al proceso de transformación, la legitimidad de la participación amplia en el texto máximo de la nación.


Además, el documento propone la creación de una “Comisión de verdad, justicia, reconciliación y memoria histórica”. Y enumera un conjunto de situaciones y hechos que demandan la atención de esa Comisión. La represión, la discriminación, y la prisión política encabezan también su abundante lista.


“Pensando en el Futuro, Actuando en el Presente”, analiza otros aspectos de la realidad cubana cuya transformación no puede disociarse del régimen de libertades políticas. La sociedad civil que debe vigorizarse en un régimen de asociación libre y preocupación por grupos que han sido víctimas de marginación. La incorporación de la emigración cubana al país que se ventila no por las necesidades del país sino por las necesidades de nuestros exiliados. Las relaciones internacionales en un marco de incorporación a la familia democrática, donde el respeto de la soberanía se refiere a la soberanía ciudadana y no a la de un déspota, un Partido o un ejército. La economía asociada al bienestar, y la protección social al cuidado de los necesitados.


La lectura del documento me remite a la historia reciente del activismo. La ratificación de los Pactos internacionales de derechos humanos fue central en la Campaña por otra Cuba, la reforma electoral movilizó las labores de Otro 18 y el programa progresista de transformación, promovido por “Pensando en el Futuro, Actuando en el Presente” me recuerda aspectos del Programa Todos Cabemos de la Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD). Todas esas iniciativas se han basado en la concertación y el consenso. Si las cito, es porque de ellas he participado, no porque hayan capitalizado al activismo ni la concertación democrática en los tiempos recientes.


Otras iniciativas equivalentes por su voluntad de concertación han sido el Foro por los Derechos y Libertades, Todos marchamos, Candidatos por el Cambio y el 27N, por decir algunos. Actores esenciales en esta red de iniciativas han sido organizaciones paradigmáticas como la Unión Patriótica de Cuba, el Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel Abraham, el Movimiento Opositores por una Nueva República, el Movimiento San Isidro, las Damas de Blanco y el Foro Antitotalitario Unido. Las cuatro primeras de estas seis organizaciones tienen a sus líderes, en estos momentos, en prisión.


Pero la concertación y el trabajo centrado en la democracia, entre distintas posiciones ideológicas, no ha tenido manifestación más ejemplar que la que se ha producido históricamente en los presos políticos del castrismo. En medio de la tortura y el sufrimiento. Es ese ejemplo el que debe dirigir el trabajo de los demócratas cubanos.


Quiero terminar este escrito con el siguiente fragmento de un documento de nuestra lucha por la democracia. El 10 de octubre de 1978, 138 presos políticos firmaron la “Declaración de presos políticos cubanos al pueblo de Cuba, al exilio y al mundo”. El documento lo anexa Huber Matos, unos de sus firmantes, al final de “Cómo llegó la noche”, su autobiografía y testimonio esencial de nuestro presidio político:


“Cuarto: si Castro y su gobierno entienden que es poco el precio pagado por el presidio político, con su carga de mártires, sus inválidos, sus locos, sus mutilados, sus tapiados, sus cumplidos y recondenados, sus heroicas mujeres envejecidas pero activas frente a los golpes y las rejas; en fin, si creen que es poco el precio pagado con tan inmensa suma de sacrificios y dolor humanos, pueden hacer lo que mejor estiman. Nosotros estamos seguros de tener aún reservas morales para mantenernos firmes y decididos frente a la represión como lo hemos estado desde hace casi veinte años.”


Cuando las nuestras flaqueen, tenemos que recordar aquellas reservar morales de que habla el documento y decir, junto con aquellos presos políticos, que nunca será suficiente el sufrimiento para dejar de ver, desde todas las posiciones políticas posibles, los caminos que en Cuba siempre tendrá la libertad. Con ese espíritu participo y celebro “Pensando en el Futuro, Actuando en el Presente”.


La Habana, 17 de marzo de 2022





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